miércoles, 21 de enero de 2009
Dia 2: El barco VS N
9.:00 Hs: Desayuno en el balcón del camarote. De un lado está la Isla Gorriti del otro Punta del Este. La vista es increíble. Reina un silencio absoluto. Es un día de sol.
11:00 Hs: Subo a la cubierta para tomar sol. Camino un poco por el barco. Todavía no pude conocerlo bien. Creo que hoy voy a dedicar gran parte de la mañana a recorrer. Saber en que piso está cada cosa. Tengo entendido que hay gimnasio, spa, salón de belleza. Esto es gigante y hay mucha gente. De todo tipo, color, tamaños y edades. Pero, por ahora, voy a relajarme.
Me acuesto en una reposera. Intento bajar el respaldo, pero no puedo. Tardo más de lo debido. Seguro que más de uno le debe estar comentando a su mujer “Mirá esa boluda. Hace 15 minutos que está luchando con el respaldo de la reposera”.
Es que en este barco es todo tan difícil. Anoche tarde siglos en abrir la ducha. No entendía bien el sistema. No tiene canilla ni nada que se le parezca. Hay una bañadera y dos roscas que no son canillas. Son dos perillas que sirven para regular la temperatura del agua. Tuve que llamar a recepción para que alguien me ayude. Fue así como conocí a Agus. Sí. Paradójicamente mi roomservice Attendant se llama Agus. Y no es un error de comprensión. Le pedí que me lo deletreara y todo.
Agus nació en Tailandia. Anoche, mientras me explicaba como abrir la canilla de la ducha me contó que desde hace cinco años trabaja en el mismo barco. Me preguntó si yo estaba sola y si quería que separara la cama por si venia alguna prima, madre o amiga. Le respondí que viajaba sola.
-"Completely alone?", preguntó y miró el oso que estaba arriba de la cama. Habrá pensando que tengo problemas, pero lo cierto es que cuando me voy a algún lugar, lejos, necesito llevar mi oso para no sentirme tan sola. Necesito convertir el nuevo espacio en mi lugar de pertenencia. Asique me lo traje a Angeloso.
-"Yes. Alone", respondí.
Una señora ve que sigo luchando con la reposera.
-"Tenés que tirar de la piola para abajo"
-"Ah, gracias"
-"¿Y la ducha? ¿Viste lo que es abrir la ducha?...jajajaj"
Me da la sensación de que la señora me está cargando. Siento que ese tal Agus le dijo que en el camarote 1089 hay una rubia boluda que no sabe como abrir la ducha del baño.
No me importa. Acá todo me importa muy poco.
Tomo sol. Miro la gente pasar. Escucho conversaciones ajenas, algo que no puedo dejar de hacer. Soy una chusma crónica y acá me potencio. Lo admito.
Camino por la cubierta. Veo el mar. Faltan dos horas para bajar en Punta del Este. Esto es increíble. No puedo estar mejor.
¿Cuantos pasos habrá entre la Proa y la popa? ¿Será mito lo del mareo en el barco? Porque a mi no me pasa nada.
Estoy un poco ansiosa. Definitivamente, lo estoy. Un margarita no me vendría mal.
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Pero qué bien, qué requetebién, amiga. Hace como dos días pensé que un crucero de ese tipo me vendría de maravillas, por el Mediterráneo... Me alegro por todo, y te envidio, y sobre todo al oso que llevas, que es afortunado... La primera vez que viajé en barco, de Valencia a Palma de Mallorca, me sentí ansioso -ocho horas- y muy alegre. Y eso del mareo es cuento en esos barcos grandotes. En los pequeñitos es un colocón. ¡Lástima que sea tan corto tu relato, me ha gustado tanto! Y no sé por qué, me ha recordado a un escritor estupendo, creo que paraguayo -perdón- llamado Filisberto Hernández. ¿Lo leíste? Pues me lo has recordado mucho en algunos detalles que ya te definiré. Lo cual es gran piropo a tu estilo. Tal vez en eso de tu visión con la ducha, el tal Agus, que se llama como yo, y todo eso. Ya te comento largo.
ResponderEliminarUn besote angeloso: ¡¡muaaa!! ¡Cuídate y sé feliz!
Muchas gracias tío! Que te digo que en esos barcos lo del mareo no es puro cuento. Ya lo vas a ver más adelante.
ResponderEliminarQue vuelvas! que hay más del crucero.
Un besote!